Siete obligaciones, y ninguna es opcional
La Ley SAC no se reduce a un plazo máximo de respuesta. Establece siete obligaciones concretas para cualquier servicio de atención al cliente:
- Trazabilidad de cada interacción durante cinco años.
- Accesibilidad para personas con discapacidad.
- Plazos de resolución vinculantes.
- Medición de satisfacción auditable.
- Prohibición del bot como único canal de atención.
- Atención en el idioma del cliente.
- Auditoría externa anual.
Y ninguna de las siete es opcional.
No es intuición, es un dato verificable
La pregunta no es si crees que cumples. Es si puedes demostrarlo. La Ley SAC exige que el cumplimiento sea un dato verificable, documentado y acreditable ante una inspección, no una impresión de que "esto más o menos lo hacemos bien". Trazabilidad quiere decir registros que se puedan auditar cinco años después. Medición de satisfacción auditable quiere decir metodología documentada, no una encuesta suelta. Si hoy no podrías poner esos documentos encima de la mesa en 48 horas, no estás cumpliendo, aunque tu operación funcione razonablemente bien.
La paradoja que casi nadie está contando con claridad
Aquí está la parte que menos se comenta, y que cambia por completo cómo hay que prepararse:
- La Ley SAC obliga a hacer una auditoría externa.
- Los auditores oficiales no estarán acreditados hasta 2028.
- El plazo de adaptación de las empresas vence en diciembre de 2026.
Léelo otra vez: la ley ya exige cumplimiento hoy, pero el sistema oficial para verificarlo todavía se está construyendo. Eso no te protege. Te expone. Vas a tener que demostrar cumplimiento con tus propios registros y tu propia documentación, antes de que exista un criterio homologado y un auditor acreditado al que poder recurrir como referencia externa. Cuando ese marco de acreditación llegue en 2028, se juzgará con criterio retroactivo lo que hayas hecho —o no— desde 2026.
Qué hacer con esto antes de que venza el plazo
Esperar a que se acredite el primer auditor oficial no es una estrategia, es una apuesta. Lo razonable es tratar cada una de las siete obligaciones como un proyecto de cumplimiento con dueño, evidencia documental y fecha, empezando por donde el riesgo es mayor: trazabilidad de interacciones, accesibilidad y la prohibición de que el bot sea el único canal, que suelen ser los tres puntos donde más operaciones fallan sin saberlo. Un diagnóstico externo ahora, con tiempo, cuesta mucho menos que una auditoría en 2028 que empieza por encontrar cinco años de vacíos.
Si no puedes responder hoy, con datos, si tu operación cumple las siete obligaciones, ese es el punto de partida. No hace falta esperar a que la ley se termine de desplegar para empezar a estar preparado.
¿Puedes demostrar hoy que cumples las siete obligaciones de la Ley SAC?
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