Ensayo#08Estrategia BPO

Las decisiones que más protegen una empresa suelen parecer, al principio, un error.

Por qué las mejores decisiones parecen equivocadas

Algunas decisiones estratégicas reducen el resultado inmediato para proteger el futuro.

Por Jesús Pinar7 min de lectura

En muchas compañías, la calidad de una decisión se confunde con su efecto en el trimestre. Si aumenta ingresos, parece buena. Si reduce margen, volumen o plantilla, parece mala. Ese criterio funciona mientras el negocio es estable. Deja de servir cuando la operación está entrando en una transformación profunda.

Una operación puede seguir siendo rentable y, al mismo tiempo, acumular pasivos, dependencia de conocimiento, rigidez contractual y perfiles que pronto dejarán de encajar. Desde fuera, mantenerla parece prudente. Desde dentro, puede ser la forma más cara de aplazar un problema.

La rentabilidad no siempre significa salud

He visto operaciones que aportaban margen y que, sin embargo, ya no tenían futuro en las mismas condiciones. En esos casos, proteger el resultado inmediato podía equivaler a trasladar el problema al siguiente director, al siguiente presupuesto o al siguiente proveedor. Renunciar a una operación así puede parecer una locura. Pero a veces es una forma de proteger la empresa antes de que la música se detenga.

Una operación puede ser rentable y haber dejado de ser sana.

La decisión correcta suele tener un coste visible

Las decisiones débiles suelen ser cómodas al principio: no generan conflicto y permiten presentar buenos resultados durante un tiempo. Las decisiones estratégicas reconocen antes una pérdida, obligan a provisionar costes y deterioran temporalmente los indicadores con los que se mide a quien decide.

Las decisiones estratégicas suelen tener un coste visible y un beneficio que quizá verá otra persona.

Los incentivos personales también forman parte de la estrategia

No todos los directivos tienen el mismo horizonte. Para quien sabe que probablemente no estará en la compañía dentro de tres años, proteger el trimestre puede ser una decisión racional, aunque no lo sea para el negocio. Una organización que solo recompensa el corto plazo terminará produciendo decisiones cortoplacistas, incluso con buenos profesionales.

El valor de conservar opciones

Una buena decisión estratégica no siempre maximiza el resultado. A veces preserva alternativas: reduce exposición antes de que sea obligatorio, negocia una salida cuando todavía hay tiempo, invierte en perfiles antes de que la necesidad sea urgente. La ventaja no está en adivinar exactamente el futuro. Está en evitar que el futuro llegue cuando ya no queda margen de maniobra.

Preguntas abiertas

¿Cuánto costará salir dentro de dos años? ¿Qué parte del margen actual depende de no invertir? ¿Qué perfiles necesitaremos cuando el volumen caiga? ¿Qué conocimiento perderemos si esperamos demasiado? ¿Qué riesgo estamos transfiriendo al próximo contrato?

Cierre

Las mejores decisiones no siempre parecen brillantes cuando se toman. Pero una decisión no debería medirse únicamente por lo que conserva hoy. También por el riesgo que evita, las opciones que mantiene abiertas y el coste que impide que otro tenga que asumir mañana.

La estrategia consiste en decidir antes de que la realidad elimine todas las alternativas.

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